Concurso Asphalt 8: Airborne

¡Participa en el concurso de Asphalt 8: Airborne! Simplemente sigue las instrucciones para participar y poder llevarte un montón de puntos in game para el juego, el mando L.Y.N.X.9 de Mad Catz y todos los cables para conectar el móvil con la televisión.

 

  • Si no tienes el juego, descárgalo aquí (gratuito).
  • Cuando ya tengas el juego, busca el mapa de Barcelona en el modo Carrera Rápida Solo (disponible desde el inicio).
  • Elige el modo clásico, mapa Barcelona y Clase D (puedes participar con el coche que te dan de inicio)
  • Completa el circuito (son dos vueltas) lo más rápidamente posible y captura la pantalla con tu mejor tiempo.
  • Escribe un tweet mencionando a @MadCatzEs y usando el hashtag #RetoAOut (si te dejas uno de estos dos requisitos, no participarás).
  • Puedes repetir el reto tantas veces como quieras y con el coche que quieras (de la clase D).
  • Tienes de tiempo hasta el 31 de marzo de 2015.
  • Quien consiga el mejor tiempo ganará puntos in game para el juego, el mando L.Y.N.X.9 y los cables necesarios para conectar su móvil a la televisión.

Yo lo he hecho en 4:16 segundos. ¿Podrás hacerlo más rápido? Hombre, espero que sí porque sino… ya te vale :D

El machismo daltónico

He seguido con devoción la serie The Newsroom escrita por Aaron Sorkin (creador de El ala oeste de la Casa Blanca) durante sus tres temporadas. La serie, a pesar de su moralismo, me enganchó desde el primer momento, seguramente porque soy periodista y en ella se muestran a muchos periodistas haciendo cosas muy chulas que sólo se hacen en las películas. O que cuando se hacen en la vida laboral real no tienen ni este glamour, ni música de fondo ni, por desgracia, un buen final.

Así que no puedo ser imparcial a la hora de juzgarla. Tampoco puedo serlo a la hora de valorar las numerosas acusaciones de machismo (o misoginia, depende de quien lo escriba) a su creador. No puedo porque soy un hombre y eso, lo admito, me convierte en una especie de daltónico del machismo. Comprendo qué es el machismo, pero me confundo a la hora de trazar líneas y entrar en detalle.

Le critican a Sorkin que todos sus personajes femeninos son demasiado volubles, inmaduras emocionalmente, incapaces de imponer su visión del mundo y que siempre deben esperar al hombre que venga a rescatarlas y a solucionar el embrollo. Estas acusaciones llegaron durante la segunda temporada, por lo que la tercera la miré con el objetivo de superar mi daltonismo y descubrir si en efecto es una serie machista o no. A mí no me lo parece. Más bien al contrario. Creo que es una serie escrita por un hombre que actúa como si fuera superior, pero que sabe que no lo es. Escrita por un hombre que idolatra a las mujeres y las retrata como sabe, un poco exageradas.

¿Quiero decir que yo creo que las mujeres son un poco volubles? No. Pero sí creo que Sorkin lo cree. Creo que Sorkin retrata a hombre pomposos, que viven en nubes de ideales utópicos, que marchan con coraza y sobre un caballo para salvar el mundo, pero que no saben amar, no saben expresarse emocionalmente y, además, no saben resolver nada. Son las mujeres (Mackenzie, Sloan y, sobre todo, Leona) las que acaban solucionando los problemas. Ellas, volubles y aparentemente inferiores a sus compañeros hombres, son las que consiguen lo que quieren haciendo lo correcto. Los hombres, por el contrario, acaban siempre haciendo el ridículo, exagerados en su masculinidad y síndrome de superhéroe. Will, Jim, Don, Charlie… todos ellos caen en el ridículo a menudo, todos ellos se comportan como si efectivamente fueran superiores a la mujer, pero las necesitan para tener éxito.

Para mí, eso no es machismo. Pero no lo sé. Dudo. Creo que soy incapaz de diagnosticarlo de forma objetiva. Noto que necesitaría cierta distancia. Igual que un blanco tiene dificultades (en general) para comprender qué debe ser ser negro en Alabama, haber sido esclavo o ser inmigrante en un país occidental. No podemos saber qué es porque estamos en el otro lado. Podemos tener empatía, por supuesto, pero me parece que es imposible comprender cómo nosotros mismos tratamos a otro, desde su punto de vista.

Podemos caer en la trivialización (que no se quejen las mujeres, que incluso tienen ventajas legales) o en la exageración (queriendo ver machismo incluso en ofrecerte a pagar la cena con otra persona… si esa persona es mujer). Me da rabia sentirme incapaz de juzgar eso, pero al mismo tiempo me siento bien por haber sido capaz de darme cuenta de mi incapacidad.

¿Y ya está? Por supuesto que no. Soy tenaz y no me gusta quedarme sin poder juzgar algo. Defectos que tiene uno. Así que ahora cada vez que veo una serie me planteo cómo están representados hombres y mujeres, si hay diferencias entre ellos y, muy importante, si hay un reparto proporcional entre unos y otros. ¿Paridad obligatoria? No. Pero si en la vida real hay tantos hombres como mujeres, lo normal en una serie normal sería que hubiera la misma proporción. ¿No? Lo digo porque muy pocas películas (pasa menos en las series) superan el test de Bechdel. Y eso sí da que pensar. Nos hemos acostumbrado a una interpretación de la ficción (mainstream) en la que las mujeres tienen un papel muy diferente al de la vida real. Por supuesto, la ficción no debe ser idéntica a la realidad, puesto que perdería su sentido, pero sí debe servir para inspirarnos a crear algo mejor, para distraernos de algo que está mal o para denunciarlo. Ninguna de esas tres cosas parece suceder.

Ya voy acabando. Estoy enganchadísimo a The Good Wife. Me parece una serie extraordinaria y además muy feminista. O muy “normalista”, si a alguien le molesta la palabra en concreto. No sólo por el argumento: una mujer tiene que rehacer su vida cuando su marido, Fiscal del Distrito, es condenado por un escándalo de corrupción y sexual. Ella aguanta a su lado, pero se reivindica como mujer independiente demostrando ser una excelente abogada. No sólo por eso, sino por detalles que no se suelen ver en las series.

Para empezar, hay tantos personajes masculinos como femeninos. No es habitual. Pensadlo, no lo es. Aquí hay personajes masculinos y femeninos casi a partes iguales, tanto entre los protagonistas como entre los secundarios. Y aún más importante: hay personajes que podrían ser hombres y sin embargo son mujeres (no funcionaría en este caso con la protagonista, pero sí con otros personajes, como la Agente Federal o la propia Diane Lockhart). Todos los personajes tienen defectos y virtudes, todos la cagan y todos triunfan. Justamente no vemos diferencias entre género y eso, me parece, es inusual.

Incluso vemos una subtrama en la que una mujer de 50 años mantiene relaciones (¡NORMALES!) con señores de su edad. No hay mensaje, no es una caricatura, no sirve para nada más que para dar más profundidad a un personaje de la serie. Pero, de nuevo, no es habitual.

Me temo que mientras me siga pareciendo inusual algo que debería ser normal, habrá un problema. Pero no lo sé, yo soy daltónico. Igual deberíamos preguntar a una mujer, en lugar de decidir nosotros qué es machista y qué no.

Sobre Ciutat Morta y los Mossos (que parecen) culpables

Algunas obviedades

Ahí van algunas ideas sobre el atentado a la revista Charlie Hebdo:

– Estoy en contra de cualquier asesinato, lo cometa quien lo cometa por el motivo que sea.

– Estoy a favor de la libertad de expresión y eso incluye especialmente aquellas cosas que no me gustan, que me parecen desagradables, intolerables y perjudiciales para nuestra sociedad. Porque sino, sería como los que creen que con la Religión (o cualquier otra cosa) no se puede hacer humor.

– El fanatismo es un camino sin retorno. No sirve para nada, nunca lleva a ninguna parte, en ningún ámbito de la vida. Sólo se alimenta a si mismo y alimenta otros fanatismos.

– El terrorismo persigue crear miedo y así condicionar el comportamiento de otros. Matan (o destruyen) para castigar un comportamiento y así conseguir que otros no hagan lo mismo. Muy a menudo lo consiguen.

– Comprendo el miedo de algunos dibujantes y periodistas. Debe ser muy duro poner tu vida en riesgo por tu trabajo y/o tus ideales. No me atrevería a exigir (ni siquiera a sugerir) a nadie que diga algo que puede ponerlo en riesgo. Mi más sincera admiración por quien hace esto (y por quien sigue haciéndolo después del atentado).

– La libertad es un arma muy peligrosa. Es algo que todos reclamamos (especialmente para nosotros, no tanto para los otros), pero no justifica cualquier lucha. Nuestros derechos y los derechos de los otros limitan la libertad porque así lo hemos acordado. Por eso hay que vigilar cuando hablamos de la libertad y matizar qué es lo que reclamamos y para quién. La libertad no es infinita ni incondicional y, sobre todo, no significa que ejercerla te exima de tener que responder de tus actos.

– La violencia no soluciona conflictos. Es importante decirlo hoy, porque uno de los poderes que tiene la violencia es la autojustificación. Como me pegas, te pego. Y así hasta el infinito. Been there.

– El terrorismo siempre es consecuencia de algún conflicto. Eso, evidentemente, no lo justifica, pero sí lo explica. El terrorismo no se mantiene cuando no hay una base social detrás que lo respalda y lo financia. La gente no se “convierte” en terrorista si no hay una presión en su entorno que lo anime. A veces esa presión es la religión, a veces surge de sentirse en un medio hostil, a veces por pura opresión, a veces por desesperación, a veces como modo de vida, pero nunca sale de la nada. Así que vayamos a la raíz de los problemas en lugar de intentar evitar las causas.

– ¿Cómo arreglaría yo esto sin violencia? ¿Cómo haría justicia ante el atentado? Para empezar, no armando grupos terroristas en países lejanos por intereses estratégicos cortoplacistas. Seguiría no invadiendo países por los mismos intereses y acabaría aplicando la Ley (detenciones, juicios, privaciones de libertad), que son los límites que hemos acordado para solucionar los conflictos.

– Hacer cómplices a todos los musulmanes (o, aún peor, a todos los árabes) de un atentado como el de hoy es la trampa de la dialéctica terrorista. Cada uno es culpable de lo que hace y, si me apuras, de lo que apoya. Y ya está.

– Es un mal momento para sentirse superiores moralmente. Ya sea por no pertenecer a ninguna religión, por no pertenecer a una en nombre de la cual matan o por no habernos ofendido por estas viñetas contra Mahoma. Si alguna vez hemos dicho “no, esto no” consumiendo humor, en esencia, no somos mejores.

– El humor no debería tener límites. Uno tiene el derecho a no reírse, a ofenderse muy fuerte y a hacerlo saber, pero ya está. El humor es terapéutico y necesario. Hay que reírse de las cosas más serias, esa es su función. Debemos poder escandalizarnos un poco de las bromas, porque sino no hay humor.

Y ya está. Sentía la necesidad de expresar lo que pienso. Firmado, el Capitán Obvio.

¡Ven a jugar conmigo el próximo viernes!

Si te apetece jugar conmigo y con algunos de los mejores jugadores de España de Counter Strike Global Ofensive (CS:GO), ahora tienes una oportunidad de lujo. El próximo viernes 19 de diciembre estaré desde las 16.30h. hasta las 19:00h. en un evento organizado por SteelSeries.

 

Será en el zona de Tecnología del Alcampo de Sant Boi de Llobregat. La entrada es abierta y gratuita. Habrá tiempo para jugar conmigo y con los jugadores pros, pero también para charlar y hacernos fotos con aquellos que quieran.

 

Asistentes al evento:

  • Jacky (Coolifegame)
  • MusambaN1 & FlipiN (Jugadores de x6tence de CSGO)
  • Eric “Diablo” Murillo (Twitch España)
  • Jerome (SteelSeries España)

 

Dirección del centro comercial:

  • c/. Alberedes, del 6 al 12. Pol. Ind. Salinas
    08830 Sant Boi (Barcelona)
  • GPS:
    • Lat. 41° 19′ 46,5” N
    • Long. 2° 2′ 51,28” E

 

¡Ahí nos vemos!

Amigos, pizza y una Play

Aunque alguien pueda dudarlo y haga ya mucho tiempo de ello, yo también fui joven. Como ni yo ni mis amigos éramos de salir mucho y romper la noche, nuestras sesiones favoritas eran las de quedar en casa del que tenía los padres fuera, encargar unas pizzas, pillar el mando de la Play y pasarse la noche jugando y jugando.

Nos habíamos pasado noches enteras superando juegos de cabo a rabo de una sentada u organizando torneos inventados a los que dábamos más importancia que a la Champions. A veces me asusta pensar la cantidad de horas que gastamos sentados en el sofá, simplemente disfrutando de buena compañía y de los juegos. Éramos, sin duda, muy felices.

Luego nuestras vidas han seguido por otros caminos, lógicamente, y apenas nos vemos; algunos tenemos hijos, otros viven en el extranjero y se hace casi imposible rememorar esos momentos. Casi, pero no imposible.

Por esto el próximo viernes 21 de noviembre de 8 a 11 de la noche y gracias a Domino’s Pizza, nos reuniremos los amigos de toda la vida para rememorar una sesión de esas: maratón de pizzas, amigos y Play.

Cada día iré dando un poco más de información, pero lo importante es que sepáis que estáis todos invitados a seguirnos a través del streaming en el canal de Domino’s, ya que vuestra participación será clave y además podéis ganar algún premio rico.

Pronto desvelaremos a qué juegos jugaremos, en qué consistirán los retos y cómo podéis participar, pero de momento, podéis usar el hashtag #retodominosgaming para preguntar lo que sea sobre el evento.

Debo confesar que de todas las acciones que he hecho, esta es la que más me toca el corazón. Encontrar una excusa perfecta para poder revivir veladas a las que les tengo mucho cariño es sensacional. Además, me apetece mucho que conozcáis a mis amigos de verdad, los de toda la vida, y veáis cómo éramos y cómo somos, sin máscaras ni cosas raras. Simplemente unos amigos comiendo pizza y jugando a la Play.

¡Ahí nos vemos!

 

Información de Domino’s para seguir el reto:

SUSCRÍBETE: http://bit.ly/1kAf68b
Hazte FAN en Facebook: 
http://on.fb.me/1mT3EbZ
SÍGUENOS en Twitter: 
http://bit.ly/1imZ9AR

Más transparencia en mi canal

Una de las cosas que siempre me ha preocupado de mi canal y en general de mi presencia en Youtube y sus derivados es ser honesto conmigo mismo y con la gente que me sigue o que esporádicamente ve mis vídeos.

Cuando empecé, sin dinero ni colaboraciones con empresas de ningún tipo, esto era más sencillo. Cuando el dinero empieza a aparecer, especialmente en el contexto de la cultura que compartimos, todo se complica un poco más.

Desde antes de la activación del partner (lo que te permite ganar dinero con los anuncios que se reproducen en tus vídeos) me marqué una norma que creo que he cumplido en los más de tres años que han pasado desde entonces: que el dinero no condicione el contenido.

Mi situación ha cambiado radicalmente desde mi primera colaboración remunerada (con EA, para hacer una serie de vídeos tutoriales) hasta el día de hoy, cuando vivo de lo que genera Youtube y sus derivados.

Sin embargo, a pesar de las colaboraciones con empresas, he intentado que nunca el dinero que pueda haber de por medio cambiara el tipo de vídeo que yo quería hacer. Me parecía que la forma más honesta de tratar con vosotros era hacerlo así, desdeñando campañas que no encajaran con lo que yo quería hacer o diciendo cosas que no pensaba.

Es realmente difícil saber qué vídeos míos son remunerados y cuáles no. De hecho, muchas veces reto a quien me pregunta sobre este tema a adivinar cuáles son cuáles y la mayoría falla de forma casi sistemática.

Sin embargo, y esta es la novedad, creo que las circunstancias han cambiado y viendo lo que hacen otros (especialmente en EEUU) me he dado cuenta de que no lo estoy haciendo de la forma más transparente.

Creo que ADEMÁS de intentar que el dinero no afecte al contenido, es necesario ser más explícito y explicar la relación que tengo con la compañía, el juego o la empresa que sea en cada vídeo en el que haya alguna.

Me parece más honesto hacerlo así porque no hay nada que ocultar y la publicidad encubierta me parece un mal asunto, más que un objetivo. Sí, quiero que el dinero no afecte al contenido, pero no, no quiero engañar a quien ve el vídeo.

Además, una total transparencia me permite disipar las dudas en aquellos vídeos en los que no hay acuerdo de ningún tipo. Las sospechas y la falta de confianza tienden a crecer si se es un poco opaco.

Así que a partir de ahora, en la descripción de los vídeos añadiré los siguientes comentarios para ser lo más transparente posible:

 

  • Si en la descripción no hay nada más allá de mis enlaces habituales es que no hay ningún trato ni relación a cambio de nada.
  • “Cortesía de”: si la compañía o empresa me ha hecho llegar el juego (edición especial, código digital, etc.), pero sin condición de ningún tipo. Yo hago el vídeo porque quiero, sin ninguna limitación. Ej: Este juego me llegó como cortesía de XXXX sin ningún acuerdo relacionado.
  • Promoción: si la compañía o empresa me ha hecho llegar el juego a cambio de una campaña de promoción (bien sea remunerada o no) del juego o de algún aspecto concreto del mismo (DLC, reedición, etc.). Ej: Este vídeo forma parte de una campaña de promoción del juego a cargo de XXXX.
  • Evento: si la compañía o empresa me ha invitado a un evento de promoción, presentación o grabación de gameplay a cambio de la cobertura del mismo, ya sea remunerado o no. Ej: XXXX me invitó a este evento a cambio de cubrirlo con este vídeo.

 

En muchas ocasiones ya he explicado en el propio vídeo que se trata de una campaña o de un evento organizado por tal o cual empresa. Y esa es la línea que quiero seguir, pero de forma sistemática, para que no haya ninguna duda.

Espero haberme ganado la confianza suficiente de mis seguidores como para poder hacerlo así sin que nadie crea que ahora, después de tres años, he roto mi norma de intentar que el dinero no afecte al contenido. Justo es lo contrario.

Si antes confiabais en mí, no hay razón para dejar de hacerlo. Simplemente, un poco más de transparencia.

Carta abierta a los trickshooters

Querido trickshooter, snipah, sniper, proplayer, acróbata del Cirque du Soleil,

Te confieso que no sabía si escribir esta carta con ironía o de forma seria. Así que haré todo lo contrario. Si estás leyendo esto es porque viste un vídeo mío llamado “Orgía de inútiles” y te has sentido ofendido. Si no es así, si no eres trickshooter, si lo eres pero no te ofendiste, si simplemente estás aquí por el cotilleo o porque no tienes nada mejor que hacer, te recomiendo que te quedes, porque me caes bien.

Bueno, que me voy por las ramas. Querido trickshooter, vamos a empezar con una analogía (tranquilo, no duele). Imagina que tienes un equipo de fútbol en la liga de barrio. Una de esas en las que todos los que juegan se creen Messi, pero les cuesta correr la banda sin tropezarse con la línea. Campos de tierra, barrigas cerveceras, gente que se toma muy en serio un hobby y flirtea con el infarto embutido en una camiseta que hace dos años le iba bien y ya no, mientras la mujer con el crío esperan, un poquito avergonzados, en la banda. Sabes de qué te hablo. Yo lo sé, porque he jugado a baloncesto mucho tiempo en una similar.

Imagina que en esa liga tu equipo se enfrenta al mío. Imagina que tu equipo es tan superior (más jóvenes, más fuertes, incluso entrenáis un día entre semana; mejores, en definitiva) que al descanso me ganas 9-0. Imagina ahora que eso no es suficiente, porque tu equipo no es un equipo de jugadores normales, sino que sois algo más. Os gusta hacer algo especial. Os gusta ganar el partido con una chilena de rabona (eso existe, el hospital está lleno de gente que lo ha intentado). Así que ni cortos ni perezosos, os dedicáis toda la segunda parte a intentar marcar el décimo gol así, de chilena-rabona. Porque es muy difícil y si lo consigues es la polla.

Mientras lo intentáis infructuosamente, con hostiones dignos de Humor Amarillo, mi equipo va remontando el partido. Somos malos, nos cuesta marcar incluso a puerta vacía pero, eh, esto es nuestra Champions y nos lo tomamos tan en serio como si, realmente, lo fuera.

Así que justo antes de que el árbitro pite el final, cuando incluso vuestro portero sigue intentando marcar de chilena-rabona, nosotros marcamos el gol de la victoria. 10 a 9. Y lo celebramos como si fuera, de hecho, la Champions. Por supuesto, cada uno puede jugar como le dé la gana, pero lo más normal es que si hicieras eso, alguien en el campo se riera de ti. De hecho, lo más normal sería que mi equipo te partiera las piernas, pero bueno, tampoco era una analogía perfecta.

Pues eso me pasó el otro día jugando a Black Ops 2. Sí, cada uno puede jugar como quiera, pero todos estamos expuestos a que se rían de nosotros, opinen, nos critiquen, etc. A mí me cuesta no reírme cuando alguien que se ha pasado siete minutos tirándose por un acantilado mientras gira en el aire para poner la guinda a su victoria me pide respeto. Me cuesta, la verdad. Igual el payaso soy yo. Podría ser perfectamente.

Hay que saber reírse de uno mismo porque nada es tan importante como tú te crees. Y tu estilo de juego en un shooter online mucho menos. Aunque quizás no te hayas fijado, me río de mi mismo en todos mis vídeos. Me tomo muy poco en serio y me hace gracia justamente tomarme tan en serio el maldito videojuego. Con lo malo que soy.

El humor, además, es algo subjetivo. Igual que la ofensa. A cada uno le hacen gracia cosas diferentes, a veces cosas muy raras. Me consta que incluso hay gente que se reía con (no de) Fiesta Suprema. Es un poco estúpido intentar convencer a alguien de lo que debe o no debe hacerle gracia. Lo mismo pasa con las ofensas. La gente se ofende mucho y, a veces, por cosas muy chorras. Me consta que hay gente que se sintió ofendida con Fiesta Suprema. Uno tiene todo el derecho del mundo a ofenderse por lo que le dé la gana, pero eso no le otorga un poder moral superior ni quita el derecho a otros de reírse con lo que tú haces.  

Si alguien tomara esa misma partida e hiciera un vídeo llamado, no sé, “El más tonto del mes”, en el que se muestra cómo necesito 10 minutos para llegar a 30 bajas jugando en serio contra gente que se pasa cinco minutos dando saltos e hiciera énfasis, por ejemplo, en lo incapaz que soy de darle a la carga de choque; si alguien se riera de lo patético que es esforzarse para ganar una partida que claramente nadie más se ha tomado en serio… Si alguien hiciera ese vídeo, probablemente sería muy divertido. Yo me reiría y, ten por seguro, que no me ofendería. Y si me ofendiera, desde luego eso sería mi problema.

Pero cada uno es como es y la comunidad de trickshooters y de snipers, por lo que detecto, tiene la piel muy fina. En mis vídeos me río de todos, pero por suerte no todos se ofenden. Se han ofendido los independentistas catalanes, los testigos de Jehová, los amantes de los perros (sí, en serio), los quickscopers, los merengues, los culés, los bajistas y los baterías (de verdad, créeme). Y siempre es el mismo patrón: todo es muy divertido hasta que se ríen de lo tuyo.

Así que pido perdón (por fin) por haber sacado punta en un vídeo de humor a cinco tíos dando vueltas en el aire y cayendo por un acantilado mientras el más tonto (el más malo) de todos ellos se dedicaba con todo su esfuerzo a ganar la partida. Y la ganaba. A mí eso me hace gracia. Perdón. Quizás si no llevaras el rifle fosforito, me haría menos gracia. No sé.

Google da miedo

O debería dárnoslo, al menos. Desde hace casi un año tengo un Nexus 4, teléfono móvil distribuido por Google y, lógicamente, con un sistema operativo Android. Desde hace años uso Gmail y otros servicios de Google como Youtube, Drive, Docs, Picasa, Maps…

No mentiré si digo que la unificación de cuentas de Google me pareció una buena idea y facilitó mucho mi día a día. Tener todos los calendarios, contactos, y registros de cualquier tipo vinculados a Google con un solo login hace mi vida más placentera y eficaz.

Hasta ahí, bien. Pero uno que ha visto muchas pelis de ciencia ficción en la que las máquinas se rebelan, está advertido de que todo empieza con una sonrisilla nerviosa. Ay, qué gracia. Y a la hora y media, todos esclavos si no lo remedia el Will Smith de turno. En mi caso, la sonrisilla llegó cuando mi móvil me avisó a través de una notificación de que el vuelo que debía coger esa misma tarde se había retrasado 10 minutos.

Ojo ahí, porque en ningún momento puse ese vuelo en mi calendario ni hice ninguna gestión ni registro de ningún tipo. Pero ellos (Google) sabían que iba a coger ese avión y sabían, ya de paso, que iba tarde. La segunda vez que me pasó ya deduje lo que pasaba: Gmail detecta tarjetas de embarque mandadas por email y las computa como citas en el calendario.

Hasta ahí, bien también, a pesar de la risilla nerviosa. Hoy me ha vuelto a pasar una semejante, pero más gorda. Las fotos que hago con el móvil se suben directamente a Picasa (y no se publican, que yo sepa, de momento…). Hasta ahí, bien también. Pero resulta que cuando Google detecta cierto patrón, deduce que estás de viaje y te monta un álbum.

¿Cómo? Pues lo que lees. En mi móvil acaba de salir una notificación que me avisa de que mi historia “Viaje a Empuriabrava” está lista y me pregunta si la quiero compartir. Alucino. Sí, estuve una semana en Empuriabrava (trabajando) y sí, eché fotos. Pero (que yo sepa) no las catalogo ni las localizo ni las vinculo entre ellas de ninguna forma. Pero Google sabe más. Sabe mucho. Sabe demasiado.

Detecta que hay varias fotos echas fuera de mi residencia habitual y consistentemente en el mismo sitio (Empuriabrava). Así que las agrupa por localización, las organiza por días y te monta una proyección de diapositivas chulísima en la que solo tienes que añadir el texto.

Oye, cojonudo. Cojonudo si no fuera porque YO NO QUIERO HACER UN ÁLBUM DE MI VIAJE A EMPURIABRAVA NI QUIERO QUE MI MÓVIL SEPA TANTO DE MÍ. No por nada, sino porque igual que sabe esto, puede saber muchas cosas más, cosas que yo no quiero sepa. Cosas que no quiero compartir porque mi vida es mía y de la gente con la que YO decido compartirla. Y porque el problema no es que lo sepa mi móvil sino lo que hay detrás: probablemente la empresa más poderosa del mundo en cuanto a información de sus usuarios se refiere. Da miedo. O debería.

Viaja solo

Viaja. Viaja solo. Yo no he encontrado forma mejor de disfrutar de mis pensamientos, de desconectar de los otros y conectar con uno mismo. No hace falta irse a la otra punta del mundo, simplemente estar unas buenas horas viajando, alejado de gente que conozcas y sin otra opción que estar encerrado (en un coche, en un tren, en un avión, en un camino) y hablar contigo mismo.

Ahora más que nunca cuesta desconectar de tu día a día. Es poca la gente capaz de aislarse en medio de su día a día para verlo todo desde fuera. Yo, al menos, no puedo. Así que cuando viajo disfruto de la posibilidad de reducir mi actividad al mínimo y poder centrar mis pensamientos en mí. En quién soy, en qué hago, en qué quiero. No lo fuerzo, no es un examen de conciencia, simplemente no tengo otra cosa en qué pensar. El viaje me transporta, nunca mejor dicho, a una burbuja en la que no hay nada más que la esencia. Ninguna de mis preocupaciones del día a día tiene ninguna importancia. Es un maravilloso paréntesis de tranquilidad.

En otras épocas de mi vida, esto era un infierno. Pensar demasiado era mala cosa. Intentaba estar con otra gente, hacer mil cosas, lo que fuera para no pensar, para no afrontar esas preguntas incómodas. Pero ahora no; desde hace unos años he conseguido dominar la bestia oculta en todo cerebro. Ahora soy capaz de verme desde fuera, desde fuera de mi vida porque mientras viajo no vivo mi vida.

Hay quien dice que eres lo que piensas justo antes de dormirte. Lo acepto, aunque con matices. Yo creo que eres lo que piensas cuando no piensas en nada más. Cuando no tienes ninguna distracción ni ninguna preocupación. ¿Dónde va tu mente cuando no tiene ninguna urgencia? ¿Dónde va cuando no la guías? Sea donde sea, pásate por ahí de vez en cuando. El viaje vale la pena.